jueves, 16 de julio de 2009

MUJERES INGRESAN AL EJERCITO NACIONAL DE COLOMBIA
PRIMER CURSO DE OFICIALES FEMENINAS QUE LLEGARAN A OSTENTAR EL TITULO DE “GENERAL”
INSCRIPCIONES PARA EL SEGUNDO CURSO EN LAS ZONAS Y DISTRITOS MILITARES DE TODO EL PAIS A PARTIR DEL PROXIMO 21 DE JULIO DE 2009

Breves comentarios de algunas Cadetes del Primer Curso de Oficiales Femeninas de Armas de la Escuela Militar de Cadetes
Andrea del Pilar Marentes renunció a su carrera de derecho en una universidad de la capital de Colombia, a lucir la última moda como muchas otras mujeres de su edad, a disfrutar de las compras, las fiestas, a hacer las cosas a su voluntad y a dormir hasta tarde.
Ella hace parte de un grupo de 62 mujeres que ingresó este año a la Escuela Militar del Ejército de Colombia para hacer, por primera vez en la historia, la carrera de oficial de armas y aspirar a ser general de esa fuerza poniendo fin a más 100 años de exclusividad masculina.
Aunque en México, Chile, Perú y Venezuela las mujeres pueden aspirar a ser ascendidas al grado de general, en Colombia sólo podían llegar al de coronel.
“Esto es un orgullo, esto es una vocación y un estilo de vida, esto se lleva en la sangre, el portar el camuflado es como portar una segunda piel y en la sangre corre milicia, esto se siente“, dice la cadete Marentes, de 21 años, quien acaba de culminar tres duros meses de instrucción, la primera fase de tres años para graduarse como subteniente a finales del 2011.
Andrea del Pilar logró superar la primera parte de una ardua carrera en la que deberán pasar 28 años para que pueda llegar a ser general.
“Es un hecho histórico estamos incorporando mujeres como cadetes y posteriormente se van a desempeñar como oficiales del Ejército. Es una apertura“, dijo el director de la Escuela de Oficiales del Ejército, general Juan Carlos Salazar.
Aunque la Policía, la Fuerza Aérea y la Armada incorporaron mujeres como oficiales de armas años antes, el Ejército demoró debido a la intensidad del conflicto interno en el que enfrenta a la guerrilla izquierdista y a grupos armados ilegales conformados por ex paramilitares de ultraderecha.
“Es un proceso de maduración en donde las exigencias mismas de la institución lo van haciendo así y en donde adicionalmente van apareciendo aspirantes”, explicó Salazar.
Las mujeres reciben una instrucción militar, física y académica igual a la de los 313 hombres que ingresaron con ellas en el mismo curso.
“¿Sexo débil? para comprobar“, dijo Marentes sonriendo, al recordar que todas las mujeres que ingresaron recibieron sus dagas de cadetes pese al escepticismo de algunos hombres.
POCOS PRIVILEGIOS
Los únicos privilegios que tienen las mujeres son 10 minutos más en la mañana para peinarse y presentarse impecables con su uniforme camuflado a la primera formación, además de dormitorios y duchas aisladas de las de los hombres.
Pero aunque tendrán mando de tropa y podrán aspirar al grado de general, no irán a la primera línea de combate y se especializarán en inteligencia, comunicaciones y logística
Parada cerca a una caballeriza en donde recibe una clase de equitación y luciendo impecablemente su camuflado, Marentes reconoce que madrugar, el acoplarse a la disciplina y a las ordenes ha sido lo más difícil en los primeros tres meses.
“Tú aquí aprendes a conocer qué es la libertad, la autonomía y la decisión, tú estas aquí bajo un régimen de disciplina, tú todo lo haces a orden, venir de la civil de 20 años de que quieres ir al baño y vas cuando tú lo deseas a pasar a decir permiso“, explicó.
“Todo es a orden, pero esa es la esencia del ejército, la disciplina, si no hubiera disciplina y si la orden no se cumple el ejército se acaba“, afirmó la joven militar.
Marentes tuvo como parte de su inspiración y vocación militar un tío que ostentaba el grado de capitán cuando murió en cumplimiento de una misión.
“Hoy somos testigos de un día histórico, un día verdaderamente histórico“, dijo el ministro de Defensa Juan Manuel Santos en la ceremonia de entrega de Dagas, el símbolo de los cadetes.
“Por primera vez en la existencia del glorioso Ejército, dentro del grupo de cadetes que comienzan su carrera hacia la oficialidad hay un destacado contingente de mujeres de línea que se formarán como oficiales para las armas de logística, inteligencia, comunicaciones y aviación“, explicó Santos.
Por su parte Cindy Ríos, una joven que nació en la ciudad de Medellín, se convirtió en la tercera se cinco hermanos en incorporarse para hacer carrera como oficial del Ejército.
“Es un orgullo pertenecer al Ejército, tengo dos hermanos oficiales y siempre los he admirado por lo que hacen, a penas vi las convocatorias no lo dude para presentarme“, dijo al recordar que 1.185 mujeres atendieron el llamado con la ilusión de ser aceptadas.
Pese al riesgo que implica pertenecer a una fuerza armada en un país en conflicto como Colombia, la cadete Ríos dice que no le preocupa nada, ni siquiera el sacrifico de levantarse a las 4 y media de la mañana y de enfrentar jornadas de más de 16 horas diarias.
“No me da miedo para nada, igual yo se a que vengo, es un riesgo que tomé y estoy dispuesta a asumirlo“, dijo Ríos.
“Llegar a general, es la meta mía y yo creo que de todas, pero yo voy a luchar por conseguirlo“, aseguró la joven de 20 años, mientras una banda militar desfilaba rítmica y ordenadamente como parte de una majestuosa ceremonia.

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